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La Revolución del 34 en cómic: 'La Balada del Norte'

El profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca Alberto Núñez Rodríguez, comenta cómo afronta la novela gráfica la historia del alzamiento minero en León y Asturias de Octubre del 23 basándose en los tres tomos publicados (de cuatro) por el asturiano Alfonso Zapico, que ganó en 2012 el Premio Nacional del Cómic.

Comic La Balada del Norte Revolución minera de 1934 en León y Asturias
Los tres tomos de la novela gráfica sobre la Revolución del 34. // Comics Astiberri
Alberto Núñez Rodríguez / The Conversation | 25/06/2022 - 19:14h.

La novela gráfica se ha convertido en un producto cultural de éxito en España desde hace varias décadas. Este nuevo tipo de cómics se diferencia de sus predecesores en que trata todo tipo de temáticas dirigidas a un público adulto. La consecuencia principal de esta tendencia ha sido el reconocimiento del cómic como una forma artística equiparable a cualquier otra, como la literatura o el cine. Éxitos como el alcanzado por Maus, de Art Spiegelman, han resultado fundamentales para ello.

En paralelo a este proceso de consolidación, la novela gráfica se ha convertido en objeto de investigación académica para distintas disciplinas. El análisis artístico y literario o la historia y la ciencia política han encontrado en ella una fuente de reflexión sobre sus temas de trabajo.

En nuestro caso, el motivo que lleva a un historiador a estudiar una novela gráfica es que, dentro de la enorme diversidad de temas que se abordan en este tipo de productos, uno de los más destacados es la conflictividad política y social en el mundo contemporáneo.

En España, esta inclinación ha supuesto la publicación de una cantidad considerable de novelas gráficas ambientadas en la Segunda República, la Guerra Civil y el franquismo. Las obras abordan tanto las tensiones y la violencia que caracterizaron a estos períodos como la memoria y los traumas que generaron. Un largo silencio o El arte de volar son ejemplos muy válidos de esta tendencia, algo que hace de la novela gráfica un medio realmente interesante para que los historiadores conozcamos la forma en que la sociedad actual percibe e interpreta determinados períodos de su pasado.

La historia del 34

La balada del norte constituye un representante de este tipo de novelas gráficas. La trilogía de cómics que la compone –a la espera de su cuarta y última entrega– ha sido escrita e ilustrada por el asturiano Alfonso Zapico (1981). El autor ganó en 2012 el Premio Nacional del Cómic por Dublinés, una biografía del escritor James Joyce.

Una de las páginas interiores del cómic de Alfonso Zapico sobre la Revolución del 34.
Una de las páginas interiores del cómic de Alfonso Zapico sobre la Revolución del 34.

En La balada del norte se narra la historia de amor entre Isolina y Tristán. Ella es hija de un minero; él, del aristócrata propietario de la mina. La trama cobra una dimensión especialmente dramática al ambientarse en Asturias durante la revolución de 1934.

Los acontecimientos de octubre del 34 en Asturias fueron consecuencia del movimiento huelguístico y revolucionario impulsado por las organizaciones socialistas. El desencadenante de la revolución fue el temor a una posible regresión autoritaria en España. Esta posibilidad llevó al Partido Socialista y a la Unión General de Trabajadores a combinar una huelga en defensa de la república democrática y un intento armado de conquista del poder. La revolución fue abortada por las fuerzas gubernamentales sin demasiadas complicaciones, prolongándose los combates únicamente en Asturias.

La lucha obrera a principios del siglo XX

La ambientación y la trama de las obras de Zapico invitan a la reflexión sobre la representación que se hace desde el presente de lo que fue el movimiento obrero a principios del siglo XX. A lo largo de La balada del norte hay abundante información sobre el movimiento obrero asturiano y muy en especial sobre el Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias, la organización socialista más implicada en la revolución de 1934.

Además, en sus páginas se describen sucesos traumáticos –violencia revolucionaria y contrarrevolucionaria, represión política, expectativas frustradas– que hacen que los recuerdos de ese periodo de la historia sean factores importantes a la hora de seguir construyendo identidades en la actualidad.

La balada del norte permite apreciar cómo algunas de las preocupaciones de la sociedad influyen en la forma de representar lo que fueron las luchas obreras a comienzos del siglo pasado.

Ocurre así, por ejemplo, con la cuestión de género. A través de la familia de Isolina se presenta la diversidad de actitudes femeninas ante el proceso revolucionario, actitudes que van desde el combate en el frente hasta el trabajo en la retaguardia. Lo mismo cabría decir sobre cómo se resalta el papel que desempeña la memoria en la difusión de la conciencia de clase en la cuenca minera. Zapico muestra cómo en 1934 se recordaban todavía ciertos intentos revolucionarios frustrados y de represión asociados a la huelga general del verano de 1917.

Página del segundo tomo de La balada del norte de Alfonso Zapico.

Hay, sin embargo, otros aspectos en los que se aprecia la vocación de la obra de Zapico de reconstruir el entramado político, social y cultural de la época. Persigue este objetivo, por ejemplo, al representar las profundas divisiones que existían entre las facciones del movimiento obrero –anarquistas, socialistas y comunistas–.

Desde este punto de vista, la construcción del personaje de Apolonio, el padre de Isolina, es un elemento muy interesante. Apolonio, que es el protagonista de La balada del norte más comprometido con la revolución, constituye un arquetipo del líder revolucionario popular, un minero con autoridad, respetado en su comunidad y comprometido con el asociacionismo obrero no por su filiación política o sindical, sino por su conciencia de clase. Un personaje, en definitiva, a través del cual comprendemos cuáles son los atributos que hoy en día tienden a asociarse con los hombres y mujeres que participaron en el movimiento obrero de las primeras décadas del siglo XX.

Todo esto confirma el interés de la novela gráfica como fuente para el conocimiento de nuestra sociedad actual, especialmente por su importancia como canal de construcción y difusión de memoria. Algo que convierte este tipo de productos en un objeto realmente sugerente para que el historiador comprenda las inquietudes históricas de la ciudadanía.The Conversation

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Alberto Núñez Rodríguez pertenece al Área de Historia Contemporánea del departamento de Historia Medieval, Moderna y Contemporánea de la Universidad de Salamanca | Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original aquí.
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